“Las
experiencias colaborativas son el único camino viable para socializar sistemáticamente
a las futuras generaciones y satisfacer las necesidades presentadas por un
mundo cada vez más urbano, tecnológico e
Interdependiente” Kagan,
2005.
El aprendizaje colaborativo es una experiencia de
socialización que se orienta a lograr en el alumno una forma de vida solidaria
y donde radica la esencia educativa, que no es más que la esencia del desarrollo
de la capacidad mental del ser humano. Estas dos dimensiones de la persona, la
individual y la social, constituyen una relación recíproca y dinámica, no se
dan por separado. El desarrollo individual está condicionado por la relación
con los otros y, a su vez, el individuo dispone de sus cualidades y recursos
para que los demás desarrollen
su ser como persona.
El énfasis que actualmente se da a este enfoque es
también el resultado de la misma evolución social. El progreso de la ciencia y
de la técnica, así como la interdependencia económica, social y política que
caracteriza nuestra sociedad, han abierto dimensiones y exigencias mundiales a
la solidaridad y a la colaboración.
En las actividades colaborativas los estudiantes,
además de consolidar los aprendizajes que hacen individualmente, desarrollan de
forma simultánea, habilidades y actitudes cívicas y sociales como la
comunicación efectiva, el conocimiento y respeto a los demás, la tolerancia, la
toma de decisiones de manera colectiva y el compromiso mutuo; la colaboración
constituye a la vez, un medio adecuado para fomentar hábitos éticos de
comportamiento.
El trabajo colaborativo permitirá que cada grupo de alumnos bajo la dirección y apoyo del profesor, aprendan a confrontar sus puntos de vista, a
aceptar sus diferencias, a ayudarse mutuamente, a ser solidarios, a trabajar en
proyectos comunes, a darse sus propias normas y a cumplir los compromisos
colectivamente adoptados.
http://sitios.itesm.mx/va/dide/modelo/libro/capitulos_espanol/pdf/cap_3.pdf



