EXISTE UN LENGUAJE QUE VA MÁS ALLÁ DE LAS PALABRAS...

lunes, 14 de octubre de 2013

V. APRENDIENDO A TRABAJAR COLABORATIVAMENTE





“Las experiencias colaborativas son el único camino viable para socializar sistemáticamente a las futuras generaciones y satisfacer las necesidades presentadas por un mundo cada vez más urbano, tecnológico e  Interdependiente” Kagan, 2005.


El aprendizaje colaborativo es una experiencia de socialización que se orienta a lograr en el alumno una forma de vida solidaria y donde radica la esencia educativa, que no es más que la esencia del desarrollo de la capacidad mental del ser humano. Estas dos dimensiones de la persona, la individual y la social, constituyen una relación recíproca y dinámica, no se dan por separado. El desarrollo individual está condicionado por la relación con los otros y, a su vez, el individuo dispone de sus cualidades y recursos para que los demás desarrollen
su ser como persona.

El énfasis que actualmente se da a este enfoque es también el resultado de la misma evolución social. El progreso de la ciencia y de la técnica, así como la interdependencia económica, social y política que caracteriza nuestra sociedad, han abierto dimensiones y exigencias mundiales a la solidaridad y a la colaboración.

En las actividades colaborativas los estudiantes, además de consolidar los aprendizajes que hacen individualmente, desarrollan de forma simultánea, habilidades y actitudes cívicas y sociales como la comunicación efectiva, el conocimiento y respeto a los demás, la tolerancia, la toma de decisiones de manera colectiva y el compromiso mutuo; la colaboración constituye a la vez, un medio adecuado para fomentar hábitos éticos de comportamiento.

El trabajo colaborativo permitirá  que cada grupo de alumnos  bajo la dirección y apoyo del profesor,  aprendan a confrontar sus puntos de vista, a aceptar sus diferencias, a ayudarse mutuamente, a ser solidarios, a trabajar en proyectos comunes, a darse sus propias normas y a cumplir los compromisos colectivamente adoptados.

http://sitios.itesm.mx/va/dide/modelo/libro/capitulos_espanol/pdf/cap_3.pdf

IV. AMBIENTES DE APRENDIZAJE PARA EL SIGLO XXI




En la actualidad hay diversas maneras de concebir un ambiente de educativo; el proceso de enseñanza-aprendizaje ya no puede concebirse más como una serie de interacciones entre el maestro y los alumnos que se dan en un espacio físico cerrado, siguiendo contenidos programáticos rígidos derivados de un plan de estudios y con estrategias directivas por parte del docente.

Actualmente debido las condiciones existentes este proceso debe ser pensado para que sea desarrollado en diversas formas entre las que se pueden mencionar: ambientes totalmente reales, salones de clase e incluso en espacios totalmente virtuales; los que pueden prescindir total o parcialmente de la intervención de un profesor o tutor en algunas fases del mismo; o bien como ambientes abiertos o cerrados, dependiendo del software y las redes que se conectan a él; ambientes unimediales o multimediales; ambientes con propósitos curriculares específicos, como el tratamiento de un solo tema, hasta los ambientes de propósito amplio, dentro de los cuales puede estar un currículo de carrera.  (Morales et al, 2000)
      
El término ambiente de aprendizaje no se refiere exclusivamente a los dos componentes personales mencionados  (maestro y alumno), que si bien son los más relevantes, de manera aislada no son suficientes para que el aprendizaje ocurra; es necesaria la conjunción con otros factores como el qué se va a enseñar y aprender (contenido), cómo (metodología), con qué (recursos), para qué (propósitos), ¿Qué utilidad tiene lo aprendido? (transferencia), ¿Cómo me voy a dar cuenta de que el aprendizaje ocurrió? (evaluación), ¿Estoy consciente de lo que he logrado y de lo que me falta por lograr? (metacognición). Finalmente el otro componente a considerar sería el aspecto físico, el cual puede ser determinante para el tipo de prácticas educativas que se realizan en él.

 
Como puede apreciarse, el camino a recorrer para ir a la vanguardia en las condiciones de los entornos educativos, requerirá de transformaciones profundas que trascienden el ámbito pedagógico; hoy más que nunca es necesaria la conjunción de saberes y aportaciones multidisciplinarias para hacer frente a los retos que exige la educación del siglo XXI.

III. DESARROLLO DE HABILIDADES PARA LA VIDA PERSONAL Y PROFESIONAL





“Debes hacer lo que te crees incapaz de hacer.”



Eleanor Roosevelt


En el mundo cotidiano, para tener éxito ninguna inteligencia es más importante que la personal, según Gardner, psicólogo de la Facultad de Ciencias de la Educación de Harvard. Si uno no la tiene, elegirá inadecuadamente con quién casarse, qué trabajo aceptar, entre otros factores e incluye las capacidades para discernir y responder adecuadamente al humor, el temperamento, las motivaciones y los deseos de los demás.

Gardner, en Multiple Intelligences: The Theory in Practice (1993) distingue entre la inteligencia intrapersonal y la inteligencia interpersonal. Define a la segunda del siguiente modo: “La inteligencia interpersonal es la capacidad para comprender a los demás: qué los motiva, cómo operan, cómo trabajar cooperativamente con ellos.” Y la distingue de la inteligencia intrapersonal, clave del autoconocimiento, como el acceso a los propios sentimientos y la aptitud de recurrir a ellos para guiar nuestra propia conducta.

La inteligencia emocional integra habilidades como la de  perseverar (saber motivarse y persistir frente a las decepciones); el autodominio o “…controlar el impulso y demorar la gratificación; regular el humor y evitar que los trastornos  disminuyan la capacidad de pensar, mostrar empatía y abrigar esperanzas.

Una gran parte de la vida la pasamos en la escuela, allí nos formamos, nos especializamos y nos preparamos para tener una carrera brillante como profesionales. Pero también aprendemos valores, conductas, actitudes... aprendemos a ser personas, aprendemos a pensar, a mostrar empatía y  tener esperanzas… APRENDEMOS A SER EMOCIONALMENTE INTELIGENTES Y A SER COMPETENTES PARA LA VIDA PERSONAL Y PROFESIONAL.

GOLEMAN, Daniel, 2002, La inteligencia emocional, México: Javier Vergara Editor, ISBN:968-497-205-9.

II. EN BÚSQUEDA DE LA CREATIVIDAD e INNOVACIÓN

 


 “Algunas personas afirman que esa capacidad de convertir simples ideas en caminos innovadores es una habilidad al alcance de unos pocos, las supuestas personas creativas. (...) Nosotros vamos a conformarnos con una visión integradora, afirmando con cierta rotundidad que tanto la capacidad puramente creativa (para generar ideas nuevas) como la capacidad puramente innovadora (para escoger una idea concreta y aplicarla con éxito en el ámbito correspondiente) son potencialmente desarrollables para cualquier persona que no tenga déficits cognitivos significativos. (Ponti, 2001) 

 
El pensamiento creativo busca constantemente lecturas distintas y alternativas de la realidad. Una persona que es considerada creativa es capaz de descubrir maneras nuevas de desarrollar una idea, resolver un problema o enfocar una situación. En un estadio más avanzado encontramos la innovación. Ésta se produce cuando gracias al nuevo enfoque producido por la creatividad, se consiguen unos resultados originales, satisfactorios y con aplicabilidad.
 
Por lo tanto, podemos afirmar que para innovar es preciso ser creativo y para ser creativo se requiere la capacidad de generar ideas. Sin embargo, la innovación se produce únicamente cuando alguna de estas ideas puede desarrollarse y aplicarse. Por lo tanto se puede ser creativo y no innovar pero no se puede innovar sin ser creativo.1

I. EL ROL DEL ALUMNO EN EL MANEJO DE TECNOLOGÍAS DE  LA INFORMACIÓN Y LA COMUNICACIÓN (TIC)

 


Decía el Ingenioso Hidalgo, Don Quijote de la Mancha, “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos: con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y se debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombre”.

Para los aprendices, ser libres en la sociedad del conocimiento, requiere estar capacitado para saber codificar y decodificar los mensajes que se generan por los múltiples medios de comunicación y tecnologías que en ella se movilizan, y evitar de esta forma la manipulación, el cautiverio, que originan.1 

Las ventajas del desarrollo de la competencia en manejo de tecnologías de la información y la comunicación (tic), permite a los estudiantes la oportunidad de criticar tanto su propio trabajo como el de otros compañeros; además pueden reflexionar sobre su aprendizaje publicando  sus comentarios a través de blogs o foros, del mismo modo pueden conectarse globalmente para adquirir nuevas puntos de vista y aprender mucho más de lo que los libros o incluso el propio docente podría ofrecerles. 

Esta competencia  consiste en aprender a utilizar adecuadamente tecnologías digitales (TIC), herramientas de comunicación o de redes para acceder, manejar, integrar, evaluar y generar información con el objeto de funcionar en una economía del conocimiento.

 Así también, el manejar las TIC ayuda al alumno a contar con herramientas para investigar, organizar, evaluar y comunicar información además de poseer una comprensión fundamental de los temas éticos y legales involucrados en el acceso y uso de información2.

Habilidades y competencias de los estudiantes del siglo XXI


martes, 8 de octubre de 2013

¿Sabías que...



§  Uno de cada cuatro adultos en el mundo en vías de desarrollo –872 millones de personas– es analfabeto. De ellos, dos tercios son mujeres.

§  Más de 100 millones de niños no están escolarizados.

§  El 46% de las niñas en los países más pobres no tienen acceso a educación.

§  Los jóvenes que han completado la educación primaria tienen la mitad de probabilidades de contraer el VIH que aquéllos que no han llegado a recibir dicha educación. La educación primaria universal evitaría 700.000 casos de VIH cada año, aproximadamente un 30% de las nuevas infecciones en este grupo de edad.


          Datos de Oxfam UK, United Nations Population Fund, ActionAid.