En la actualidad hay
diversas maneras de concebir un ambiente de educativo; el proceso de
enseñanza-aprendizaje ya no puede concebirse más como una serie de
interacciones entre el maestro y los alumnos que se dan en un espacio físico
cerrado, siguiendo contenidos programáticos rígidos derivados de un plan de
estudios y con estrategias directivas por parte del docente.
Actualmente debido las condiciones
existentes este proceso debe ser pensado para que sea desarrollado en diversas
formas entre las que se pueden mencionar: ambientes totalmente reales, salones
de clase e incluso en espacios totalmente virtuales; los que pueden prescindir
total o parcialmente de la intervención de un profesor o tutor en algunas fases
del mismo; o bien como ambientes abiertos o cerrados, dependiendo del software
y las redes que se conectan a él; ambientes unimediales o multimediales;
ambientes con propósitos curriculares específicos, como el tratamiento de un
solo tema, hasta los ambientes de propósito amplio, dentro de los cuales puede
estar un currículo de carrera. (Morales et
al, 2000)
El término ambiente de aprendizaje no se refiere exclusivamente a los dos componentes personales mencionados (maestro y alumno), que si bien son los más relevantes, de manera aislada no son suficientes para que el aprendizaje ocurra; es necesaria la conjunción con otros factores como el qué se va a enseñar y aprender (contenido), cómo (metodología), con qué (recursos), para qué (propósitos), ¿Qué utilidad tiene lo aprendido? (transferencia), ¿Cómo me voy a dar cuenta de que el aprendizaje ocurrió? (evaluación), ¿Estoy consciente de lo que he logrado y de lo que me falta por lograr? (metacognición). Finalmente el otro componente a considerar sería el aspecto físico, el cual puede ser determinante para el tipo de prácticas educativas que se realizan en él.
Como puede apreciarse, el
camino a recorrer para ir a la vanguardia en las condiciones de los entornos
educativos, requerirá de transformaciones profundas que trascienden el ámbito
pedagógico; hoy más que nunca es necesaria la conjunción de saberes y
aportaciones multidisciplinarias para hacer frente a los retos que exige la
educación del siglo XXI.

El paso del siglo XX al XXI ha marcado la transformación de una sociedad basada en las relaciones materiales a otra que se basa en las relaciones virtuales comunicativas en su sentido más amplio. Ahora la existencia humana se desarrolla en la esfera de lo virtual. De esta forma existe la posibilidad de que como alumnos profundicemos en la interactividad, otra característica de los nuevos medios que adquiere un sentido pleno en el terreno educativo. Como estudiantes estamos en la posibilidad de decidir la secuencia de la información que deseamos seguir; así como establecer el ritmo, cantidad y profundización de la información que pretendamos elegir.
ResponderEliminarLos anteriores elementos y otros no mencionados hacen pensar que la educación virtual en las instituciones educativas amerita un acercamiento para la creación de nuevos ambientes de aprendizaje de calidad y pertinencia social.